El autor
Mi nombre es Miguel Piera Bisbal. Nací la madrugada del lunes 19 de diciembre de 1983, en el Hospital Militar de Quart de Poblet (Valencia). Aunque mis primeros cinco años los pasé en Riola, a finales de verano de 1988 nos mudamos a Sueca, lugar donde sigo residiendo. Mi afición por los animales viene de muy lejos, de esos años de infancia. Mi abuela materna, residente en Cullera, con la que pasé muchos días de mi niñez, me enseñó a leer y escribir a la temprana edad de 3 años. Quizá fuera ese el motivo que me llevó a apasionarme por la fauna, ya que en casa de mi abuela había una multitud de libros de animales que adquirió mi tia en su juventud (libros que, a día de hoy, han pasado a mis manos y aún conservo todos).
De pequeño me encantaba leer sobre animales, fueran del tipo que fueran –incluso prehistóricos- y ver documentales en televisión, siendo los pocos medios que tenía a mi alcance. Para empezar a hablar de mi afición por las aves, hay que dar un salto hasta mediados de los noventa, directamente hasta mi adolescencia. A partir de los 13 años se podría decir que empiezo a salir a observar a las aves en plena naturaleza y anotar un registro en un rudimentario cuaderno de campo, lleno de datos inconclusos y erróneos, pero también de descubrimientos y citas interesantes. Decir que en aquella época salía al campo con mi bicicleta y nada más, ni siquiera unos prismáticos, por lo cual las únicas aves que podía reconocer y anotar eran las más populares, las de más tamaño o las que tuvieran un reclamo característico. Mi único material de consulta en aquellos años (1996-2000 aproximadamente) era un CD de sonidos de animales que se lanzó a la venta cuando se filmó la serie documental “La España Salvaje” y que contenía unos cuantos sonidos de las aves más representativas y algunas fotos; poco después me compré un libro que se llamaba “Aves de los países de Europa”, de la editorial Susaeta, que más que una guía, era un libro didáctico, con un dibujo del ave y una corta descripcion de ésta. Junto a eso, unas fichas sueltas de animales europeos de una colección descatalogada de Félix Rodriguez De La Fuente que encontré en una tienda “multiprecio”, de las que me hice con un montón; además, sobre el año 2000, el periódico “El Mundo” lanzó una colección de CD’s multimedia, también de Félix, con fichas, fotos, vídeos y sonidos de casi todas las aves más representativas de la península. La verdad es que me vino bien, pero desgraciadamente mi afición por las aves la empecé a abandonar por esas fechas. Supongo que por la edad (tenía 16 años) y por otras aficiones, dejé de salir al campo y estuve unos años apartado.
Un día de septiembre de 2007 salí al campo con la bicicleta y me llevé una pequeña cámara compacta que tenía, e hice unas cuantas fotos. Me encontré con que habían construído una reserva natural visitable en un lugar muy conocido del término de Sueca, el Ullal de Baldoví. Una pequeña laguna formada por un manantial que brota del subsuelo, que siempre había destacado por sus aguas clarísimas, pero al que la gente iba a pescar e incluso a nadar con asiduidad. Lo habían ampliado tomando dos campos de cultivo de arroz adyacentes, ampliando de manera semi-natural la extensión de la laguna, y vallado el recinto. Además, habían puesto un pasillo de madera y un observatorio. No me lo podía creer, era un sitio que parecía atractivo para la fauna.
En enero de 2008 me dio por renovar mi cámara por una de las llamadas “bridge”, esas cámaras con mucho zoom (10x en mi caso) y controles manuales, características éstas que las diferencian de las compactas normales. Después de las pruebas de rigor en casa, me decidí a darle provecho a ese zoom tan largo. Me acordé de la reserva que tenía cerca de casa, y allí que me acerqué. Empecé fotografiando a unos cormoranes que se encontraban en una isleta de la laguna secando sus alas, y de repente, me vinieron los recuerdos de todos aquellos años durante los cuales estaba pendiente de observar aves. Ahora tenía al menos un método con el que observarlas de más cerca. Poco a poco, me fui informando –ahora, con la gran ayuda de internet- de las especies de la zona y empecé a salir más regularmente al campo. Por aquella misma época empezaba su andadura la web BirdingAlbufera, de los hermanos Bosco y J.Ignacio Dies, que empezó siendo un sitio de referencia a la hora de conocer zonas y datos útiles donde observar aves. Poco a poco fui saliendo más y más, anotando citas y finalmente colaborando con dicha web a partir de Abril de ese año.
Mi vieja afición había estado “latente” durante muchos años y volvía a surgir con fuerza. Decenas de especies de aves que habían estado desde siempre ahí y no las había visto nunca, empezaban a aparecer ante mis ojos, mi cámara y mis pequeños prismáticos, unos de 8x12 que tenía por casa, el típico regalo que te hacen al que no sabes qué utilidad darle, y el día menos esperado te viene de maravilla.
En septiembre de ese 2008, en una de mis salidas para observar limícolas –grupo de aves que desconocía casi por completo y que resultó ser de lo más fascinante- conocí a Pedro Marín, anillador científico de aves que suele desarrollar su trabajo en esta región. Me invitó a acudir a una jornada de anillamiento de limícolas y descubrí otra fascinante manera de conocer a las aves. Durante todo el año siguiente acudí a menudo a muchas jornadas de anillamiento de aves de todo tipo, como voluntario y “oyente” se podría decir, hasta que en septiembre de 2009 durante la etapa de jornadas del proyecto Calidris de anillamiento de limícolas decidí empezar la formación para convertirme en anillador experto, consiguiendo esta meta en junio de 2011.
Ha sido en estos dos años cuando por fin he podido sacarle partido a mi afición con las aves. Hoy ya no salgo con la bicicleta y me quedo con la duda sobre cuál sería ese pajarillo que ha salido volando del matorral: actualmente, gracias a una observación más detenida, he llegado a conocer las características de muchas aves, el importante flujo de migraciones que traen decenas de especies distintas a nuestras tierras y demás datos que antes creía que estaban reservados sólo a los científicos. En esta web se pretende, por tanto, reflejar esa pequeña evolución de mi aventura con las aves. Espero que sea de vuestro agrado y que los años venideros estén llenos de sorpresas, datos e imágenes inigualables de este fascinante mundo de la ornitología.
Miguel Piera






