Siete chorlitos dorados en una nueva jornada Calidris entre el frío
| Notas naturales - Grupo GOTUR - Anillamiento científico de aves |
Anoche el grupo GOTUR se volvió a helar los pies en pos de seguir realizando jornadas del proyecto Calidris con el objetivo fijado en las limícolas invernantes de l'Albufera. Pudimos aprovecharnos de la situación de los arrozales ya que precisamente junto al Ullal de Baldoví, donde estábamos realizando nuestra jornada habitual de dormidero de escribanos palustres, había varios arrozales fangueados que habían atraído a un buen número de aves, entre ellas una que nos interesaba particularmente: el chorlito dorado europeo (Pluvialis apricaria).
Decenas, o quizá cientos, se dejaban oír por los alrededores de la reserva, con su silbido lastimero. Parecía que al fin habían empezado a llegar los bandos desde el norte y decidimos que era hora de probar suerte, algo que teníamos pendiente desde el invierno pasado cuando, intentando su captura cerca de la reserva del Ullal de Baldoví, tuvimos que suspender todo el plan dado que había cazadores y perros rondando por la zona. Fue un sábado, día que sí pueden cazar -aunque no deberían hacerlo en el perímetro de la reserva, pero ya sabemos aquí quién tiene siempre la razón- así que ayer en teoría no debería haber problemas como este, y por suerte así fue.
Al estilo clásico del proyecto Calidris, dispusimos las redes dentro de un arrozal encharcado. No es una sensación muy agradable hacer esto cuando la temperatura exterior cae hasta los 2ºC -justamente, también se dio el caso de que ayer fuese la noche más fría de lo que va de otoño- pero no hay otra manera, y haciendo las cosas bien y estudiando la situación previamente, el éxito puede estar más o menos cerca.
La alegría nos embargaba al comprobar en la primera revisión de las redes que teníamos cuatro chorlitos dorados capturados. Esto ya podía considerarse un éxito, pues es un ave que en España apenas se anilla, no siendo extraño que las aves de anoche sean las únicas de todo 2010 para esta especie en nuestro país. Probablemente este bajo nivel de capturas de deba a que se encuentra siempre en grandes extensiones de cultivos de regadío y prados húmedos. La verdad, nada fácil.
En las dos revisiones siguientes, la última ya para recoger y dar por concluida la jornada, obtuvimos tres capturas más. Siete ejemplares en total, un éxito sin precedentes. Hasta la fecha sólo habíamos capturado un sólo ejemplar, hace ya casi dos años, y en cuyo anillado y datado estuve presente antes de empezar mi formación como anillador.
Los siete ejemplares resultaron ser aves nacidas este año, en su primer invierno. En el manto, escapulares y terciarias se distinguían bastante bien algunas plumas de juvenil, con las manchas más blancuzcas que doradas y una banda oscura en la punta, en el sentido del raquis, más ancha que en los adultos. Además, en los extremos de estas plumas se apreciaba un desgaste notable. Las aves también conservaban varias cobertoras alares de juvenil, todas las primarias y la gran mayoría de secundarias, con pocas de éstas renovadas.
La experiencia de anoche nos sigue dando ánimos para continuar con nuevas jornadas del proyecto Calidris más allá del verano. Era una lástima no poder aprovechar el invierno, a pesar de sus dificultades -sobre todo por los problemas que genera el hábitat temporal de las aves- teniendo a varias especies ya no sólo invernantes, sino exclusivas de este período. Una observación minuciosa del ecosistema, junto con paciencia, perseverancia y la ayuda de los conocimientos previos con estas fantásticas aves y, sobre todo, con gente dispuesta a enfrentarse a condiciones climáticas adversas, serán nuestros mejores aliados de cara a completar unas cuantas jornadas satisfactorias de anillado de limícolas en estas frías semanas que se avecinan.
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