GOTUR en Espadán: empezando el año con buen pie
| Notas naturales - Grupo GOTUR - Anillamiento científico de aves |
Hoy me he aventurado en mi segunda jornada de anillamiento del año -tras una discreta jornada de limícolas el pasado día 5 con sólo dos capturas- que tenía su principal atractivo en la exploración de un nuevo lugar para nosotros. Se trataba del término de Algimia de Almonacid, pueblo del Alto Palancia situado a los pies de la Sierra de Espadán. Nuestro amigo Saúl conoce la zona a la perfección y ya nos había confirmado que la cantidad de aves en la zona bien merecía una jornada dedicada a su captura y anillamiento. Con el compañero Julián como maestro de ceremonias, los tres nos subíamos a media mañana hacia la localidad castellonense.
La zona se constituye de pequeñas huertas salpicadas de almeces y otros árboles y arbustos, atravesada por pequeñas corrientes de agua, que proporcionan alimento y bebida a gran parte de las aves invernantes y residentes durante todo el invierno. Una de las especies nos llamaba particularmente la atención: el picogordo (Coccothraustes coccothraustes), un robusto fringílido conocido localmente como trencapinyols y esclafidor debido a sus costumbres alimentarias, partiendo las semillas más duras (cerezos, almeces) ejerciendo una fuerte presión con su pico. La presencia de esta ave, que en nuestra península realiza movimientos invernales en busca de condiciones más suaves, hacía más atractiva si cabe nuestra visita.
Las protagonistas durante todo el día han sido las currucas capirotadas (Sylvia atricapilla), que han copado la mayor parte de las 91 capturas realizadas. No había más que darse un paseo por los alrededores para verlas salir a decenas de entre cualquier mata de vegetación o de los arroyos que discurren por la zona. No obstante, han sido los únicos sílvidos capturados, faltando especies tan comunes como el mosquitero, debido quizá a su mayor preferencia por los invertebrados. Los gorriones comunes (Passer domesticus) han sido la segunda especie más abundante del día en cuanto a capturas.
En lo que a familias se refiere, los fringílidos se han llevado la palma. Cuatro de las diez especies capturadas pertenecían a este grupo. Los más abundantes, como viene siendo habitual, han sido los pinzones vulgares (Fringilla coelebs) y los verdecillos (Serinus serinus), seguidos de un par de lúganos (Carduelis spinus). Y, apenas un par de horas después de empezar la sesión, la estrella del día hacía acto de presencia.
Al acercarme a sacar aves de la red que teníamos dispuesta cerca de un arroyo, un robusto pájaro de brillante colorido se encontraba atrapado: ahí estaba nuestro primer picogordo. El pájaro impresiona a primera vista, pues es unas “tallas” más grande que otros parientes suyos como los jilgueros, verderones o pinzones. Es incluso más grande que los piquituertos, fringílidos ya de por sí de complexión robusta.
Lo he sacado con sumo cuidado para no desvirtuar lo más mínimo su precioso plumaje, y por supuesto para evitar su escape. Sin querer he puesto mis dedos demasiado cerca de su tremendo pico y me he llevado un buen apretón. La fuerza muscular de este pájaro impone respeto: lejos del típico picotazo, el picogordo cuando atrapa, aprieta. Al no tratarse de un pico cortante, no me ha causado ninguna herida. Además, creo que él tampoco ha usado toda su fuerza.
Hemos procedido ilusionados a su anillado y toma de biometrías. Se trataba de un macho adulto, de plumaje inmaculado y tamaño imponente. Su pico no presentaba el color plomizo que presumiblemente hará su aparición en la época reproductora, de manera similar a los pinzones. Finalmente sería el único individuo de la especie que lograríamos capturar, aunque han sido observados otros ejemplares volando por la zona.
También los túrdidos se han dejado ver: un mirlo común (Turdus merula) y un zorzal común (Turdus philomelos), éste último con mucho mérito, pues se trata de una especie cinegética que sufre la presión de los cazadores del lugar todos los fines de semana del invierno.
Dos especies más de dos familias distintas completarían la lista de hoy: un carbonero común (Parus major) y un acentor común (Prunella modularis), otro pájaro al que he recibido con gran interés, pues sólo había anillado un ejemplar juvenil durante todo mi periodo de formación, tratándose además de un pájaro que por circunstancias geográficas tengo muy poco visto; tan poco como que los dos únicos ejemplares que he visto en mi vida han sido precisamente los capturados durante jornadas de anillamiento.
Conclusión positiva pues para este nuevo emplazamiento al cual seguro que haremos más de una visita. Su ubicación queda, además, a medio camino de la ruta entre nuestro lugar de residencia y la zona más lejana en la que realizamos nuestras campañas, en la provincia de Teruel. No ha estado mal siendo como ha sido un día “de prueba”, y la primera especie nueva del año es ya una realidad.
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