Anillamiento en el Ullal de Baldoví - Invierno 2010-2011
| Notas naturales - Grupo GOTUR - Anillamiento científico de aves |
Como ya se comentó en la anterior entrada dedicada al tema, todos los otoños e inviernos volvemos al Ullal de Baldoví a realizar nuestro seguimiento del dormidero de escribano palustre (Emberiza schoeniclus) y otras aves invernantes en la reserva, en una época que coincide con la temporada de caza y el fangueo de los arrozales, que irán cambiando drásticamente a lo largo de esas pocas semanas.
A pesar de que todavía nos queden 15 días para dar oficialmente por finalizado el invierno, nuestras jornadas en el Ullal de Baldoví suelen concluir a mediados de febrero debido precisamente al cambio radical del aspecto de su entorno, el marjal arrocero. La presencia de campos en pleno fangueo o relativamente encharcados disminuye ya a mediados de enero, y los protagonistas de estas jornadas, los escribanos, reducen sus efectivos de manera considerable. De igual manera, los fringílidos dejan de visitar la reserva tan regularmente, y las insectívoras como bisbitas y mosquiteros no representan nunca una cantidad significativa de la avifauna presente.
De la misma manera, los pechiazules (Luscinia svecica) irían disminuyendo su número con el avance del invierno, debido quizás a su dispersión por otras zonas de la región. En cambio, las agachadizas se suelen presentar con mayor frecuencia en estas fechas en partes embarradas de la reserva, seguramente por la falta de condiciones similares en los márgenes de los arrozales circundantes. Las que no faltan nunca son las pollas de agua (Gallinula chloropus), residentes abundantes de la zona que siempre se presentan de manera más regular que sus parientes mayores los calamones o los pequeños rascones, esquivos y tímidos a más no poder.
No han habido capturas significativas en lo referente a aves extranjeras este año, aunque sí se han recuperado pechiazules cuyas anillas nos indicaban una edad relativamente avanzada. Es posible que se tratase de aves anilladas en la propia reserva unos años atrás, entre 2007 y 2009.
Durante esta última etapa han habido un par de especies que han marcado la diferencia. Una de ellas fue una cerceta común (Anas crecca) que quedó atrapada en una de las redes cerca del momento en el que nos disponíamos a desmontarlas para dar por concluida la jornada. Es muy probable que el ave estuviese huyendo en ese justo momento tras los primeros tiros de los cazadores y tropezase en su intento de refugiarse en la laguna de la reserva.
La segunda de ellas fue la agachadiza chica (Lymnocriptes minimus), de la que ya escribí una entrada en su día, y otra más cuando, para nuestra sorpresa, conseguíamos capturar otro ejemplar justo una semana después. Esta especie era totalmente nueva para GOTUR y constituía además una doble alegría al tratarse de una de una de las limícolas de presencia regular en l'Albufera de la cual todavía no contábamos con ninguna captura.
Pocas especies distintas más han marcado la diferencia, como una lavandera blanca (Motacilla alba) capturada en nuestra última visita a la reserva, el pasado 11 de febrero, y que apareció de improviso junto a unos cuantos mosquiteros comunes. En general, y a falta de repasar las cifras, este año no ha estado mal aunque parece que ha sido algo más flojo que otros, o al menos esa es la sensación que parece dar al faltar grandes cantidades de algunas especies o directamente la baja presencia de otras.
Finaliza aquí, por tanto, esta temporada de seguimiento 2010-2011 en el Ullal de Baldoví, dando su relevo a las concentraciones pre-migratorias, al paso prenupcial y llegada de aves migratorias nidificantes, manifestaciones ornitológicas que coparán nuestras próximas salidas al campo. Volveremos en unos meses, sobre el noviembre próximo, para seguir obteniendo valiosos datos y dejando como siempre que la naturaleza nos dé algunas de sus sorpresas.
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