Visita al altiplano de Teruel
| Notas naturales - Grupo GOTUR - Anillamiento científico de aves |
Hoy sábado, Pedro, Víctor y yo hemos emprendido nuestra primera visita primaveral a Teruel en pos de realizar una jornada de anillamiento. La suerte en principio no ha estado demasiado de nuestra parte, ya que nada más llegar a la provincia aragonesa nos han sorprendido las nubes y la lluvia. Hemos tenido que continuar directos hacia las estepas cerealistas del centro de Teruel, omitiendo nuestra parada de rigor en Nogueruelas, que hubiera supuesto nuestra primera visita anual a la ya veterana estación. De vuelta a casa hemos comprobado que las nubes y el agua seguían instaladas sobre la Sierra de Gúdar, con lo que parece que hemos acertado en no acercanos allí, muy a nuestro pesar.
Nos hemos dirigido a la zona que últimamente más atrae nuestra atención, una vasta extensión de estepas cultivadas de trigo y con algunos claros rocosos incultos. A pesar de su aspecto en apariencia yermo, es impresionante la cantidad de aves, tanto en especies como en número, que uno puede encontrarse allí. Al bajar la ventanilla del coche, nuestros oídos se ven inundados por los cantos de cientos de aláudidos, mayormente alondras y calandrias.
Hemos realizado una primera incursión donde hemos capturado tres ejemplares de collalba gris (Oenanthe oenanthe). El resto de aves allí presentes no han hecho demasiado caso a nuestra actividad, que hemos dado finalizada un rato después para dirigirnos a una zona que ya habíamos tanteado con anterioridad en la comarca de la Comunidad de Teruel, instalándonos definitivamente en un punto de la vasta estepa donde la presencia de aves bullía por doquier.
En nuestra ruta hemos observado y escuchado muchísimas especies de aves pequeñas propias de este ecosistema: codorniz (Coturnix coturnix), gorrión chillón (Petronia petronia), collalba gris, collalba rubia (Oenanthe hispanica), colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), alondra común (Alauda arvensis), triguero (Miliaria calandra), terrera común (Calandrella brachydactyla) y bisbita campestre (Anthus campestris); he podido observar al detalle por primera vez a la calandria (Melanocorypha calandra), el más robusto de los aláudidos ibéricos y que allí parece abundar bastante, a la cogujada montesina (Galerida theklae), de plumaje más críptico que su pariente la cogujada común, y a la curruca tomillera (Sylvia conspicillata), a la cual no imaginábamos encontrar en una zona tan abierta. Además, durante un buen rato hemos podido escuchar el canto de la enigmática alondra ricotí (Chersophila duponti).
Ya puestos en faena, hemos finalizado la jornada con otras tres collalbas grises, una alondra y un triguero. Un resultado humilde pero satisfactorio para quienes no hemos tenido demasiado contacto con estas aves que tanto abundan en esta zona, pero que cuestan algo más de encontrar cuando migran o pasan el invierno en nuestra región de residencia.
Una vez más vuelvo a quedar asombrado por la riqueza ornitológica de nuestra comunidad vecina, algo que me agrada más si cabe al tratarse de aves que difícilmente podría ver cerca de casa -aunque, excepto unas pocas, he visto a muchas de ellas durante la migración- y que allí parecen ser tremendamente abundantes. Ya tengo ganas de volver pronto a visitar este maravilloso lugar.
| < Prev | Próximo > |
|---|









