De regreso a los bosques turolenses
| Notas naturales - Grupo GOTUR - Anillamiento científico de aves |
El pasado jueves día 6 volvíamos, tras un tiempo -especialmente en mi caso- a realizar una jornada de anillamiento en la vecina provincia de Teruel. Aunque mis compañeros de GOTUR han estado por allí en más ocasiones, lo cierto es que esta era tan sólo la cuarta vez que iba este año, la primera ya como anillador experto. El destino elegido fue Nogueruelas, donde hacía nada menos que un año que no había estado, y la visita valió la pena, desde luego.
El horario no fue en absoluto ajustado. Llegábamos casi a las diez y media de la mañana y permanecimos allí hasta media tarde, tiempo suficiente para que la jornada diera como resultado 54 capturas de 10 especies distintas, algunas bastante interesantes.
Los primeros en aparecer fueron los verderones serranos (Carduelis citrinella), que por norma general ya no suele ser frecuente verlos por allí en estas fechas, aunque este año la duración del calor parece que está tomando parte en muchos eventos referentes a los movimientos de las aves. Poco después de esta primera visita a las redes, detectamos la presencia en la zona de varios mirlos capiblancos (Turdus torquatus), aves esquivas que suelen empezar a llegar a la sierra de Gúdar en esta época pero que irán bajando a terrenos de menor altitud conforme el tiempo se vuelva más fresco. Además, iban a convertirse en los protagonistas del día.
Al poco de detectarlos, y después de la experiencia del año pasado con la especie en el mismo lugar -presente todo el día en los pinos y nulo éxito en su captura-, nos llevábamos la sorpresa de encontrar nada menos que a tres ejemplares colgando de las redes. Se trataba de tres ejemplares de primer invierno, dos de la subespecie alpestris y uno de la nominal, torquatus. Nunca habíamos capturado la especie en la zona -para mí era una especie nueva- y además nunca en tanta cantidad, pues al final de la jornada fue capturado un alpestris más.
La subespecie nominal es la de distribución más nórdica, ocupando Escandinavia, las islas británicas y la Bretaña francesa. La alpestris, por su parte, se distribuye por las montañas del centro y sur de Europa y es a la que también pertenecen los ejemplares que habitan en los Pirineos y otras cadenas montañosas del norte de la península, siendo por tanto la subespecie de distribución más cercana a nosotros.
Otras capturas reseñables fueron un par de picos picapinos (Dendrocopos major) de primer invierno, tres trepadores azules (Sitta europaea) y unos cuantos mosquiteros comunes (Phylloscopus collybita), los primeros de este otoño, ya que aún no se han dejado ver por l'Albufera y territorios aledaños, donde se volverán abundantes conforme vaya llegando el frío.
El resto de capturas lo completaron una buena cantidad de los habituales de la zona: piquituertos comunes (Loxia curvirostra), pinzones vulgares (Fringilla coelebs), escribanos montesinos (Emberiza cia), carboneros garrapinos (Periparus ater) y un carbonero común (Parus major). Otras especies fueron observadas en la zona, pero no tuvieron intención de acercarse a las redes: el zorzal charlo (Turdus viscivorus), el colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus) y la lavandera cascadeña (Motacilla cinerea).
La anécdota del día se produjo cuando llegaba a beber el rebaño de ovejas de la granja cercana a la fuente. No hubo incidente alguno pues los cencerros se oían desde bastante lejos como para prever la llegada y levantar las redes. Los animales se agolparon tanto en el abrevadero como en la alberca que acumula agua de la fuente, a la que le faltaban dos palmos para llegar al borde. Una de las ovejas tuvo la mala fortuna de caerse al agua, pero por suerte nos dimos cuenta a tiempo, aunque estaba ya exhausta. Pedro y yo la sacamos sin mucha dificultad del agua y a los pocos minutos se recuperó y volvió con el rebaño. A la llegada del pastor, al que conocemos de otras visitas a la zona, le comentábamos la buena noticia. De no estar nosotros allí, hubiera perdido una oveja con total seguridad.
Una vez más, la visita a los montes boscosos de Teruel se traduce en buenos resultados y alguna que otra sorpresa que en nuestra región nunca hubiera llegado a darse, pues carecemos de estos parajes. Ya hay ganas de volver otra vez, aunque quizá haya que esperar a la próxima temporada para ello.
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Comentarios
Soy un amante de las aves, actualmente vivo en Teruel capital (hasta mayo 2012) y me gustaría saber si vais a volver a visitar los bosques turolenses y si podría acompañaros en una jornada de anillamiento.
Para cualquier respuesta o información tengo el correo mparres4@hotmai l.com
Gracias y un saludo.
Manuel.
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