Regreso del grupo GOTUR a Gúdar-Javalambre con buenos resultados
| Notas naturales - Grupo GOTUR - Anillamiento científico de aves |
Cumpliendo con nuestro compromiso con la estación de anillamiento que mantenemos en Gúdar-Javalambre, los integrantes del grupo GOTUR hemos vuelto hoy a tierras turolenses. Se reincorporaba a la actividad Víctor, otro aspirante como yo a convertirse en anillador, y nos acompañaba François de Territorio Natural, también un apasionado de las aves.
La jornada de hoy, por cuestiones de tiempo, no ha podido repartirse en más de un sitio y se ha limitado a Nogueruelas. No obstante no ha estado nada mal ya que han sido once especies distintas, 60 individuos en total, siendo la jornada más variada desde que acudo a anillar a la zona. De ellas, seis han sido nuevas para mi lista de especies anilladas, y la mitad de esta cifra eran aves que nunca había visto en vivo.
Sin duda, hoy las aves protagonistas han sido las juveniles. Los más numerosos han sido los verderones serranos (Carduelis citrinella) -de los que no ha caído ni una hembra adulta- seguidos de los piquituertos (Loxia curvirostra), ave que por fin tengo la oportunidad de tener en mano. Se trata de un fringílido impresionante, mucho más robusto que mis viejos conocidos el verderón común y el pinzón vulgar. Además su robustez no sólo está patente en su forma física, sino en lo que es capaz de resistir, pues la especie no se marcha de la zona, situada a unos 1.700 MSNM, ni en los crudos meses de invierno. De hecho, según me comentaba Julián Martínez, es capaz incluso de criar en dichas condiciones, deducción hecha a partir de la observación de jóvenes volantones en pleno mes de diciembre. No en vano es uno de los pájaros más abundantes allá arriba, donde el pino negro le suministra los piñones de los que se alimenta casi exclusivamente.
Otro de los pájaros más regulares en la zona y que tampoco había anillado hasta ahora, el carbonero garrapinos (Periparus ater), ha podido ser capturado hoy también. También en este caso la mayoría de ejemplares eran jóvenes del año, así como los de su pariente el herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus), del que todavía no he visto al adulto. El garrapinos es un carbonero más pequeño que el común, con el que comparte algunos rasgos como un patrón similar en el plumaje de la cabeza y un canto con estructuras parecidas aunque claramente diferenciable.
También ha caído en las redes el ave más pequeña de la región, y prácticamente de Europa entera: el reyezuelo listado (Regulus ignicapillus), que con sólo cinco gramos de peso, resulta minúsculo incluso comparado con nuestros pequeños conocidos los mosquiteros y buitrones. Tenía muchas ganas de verlo tras saber que en la anterior ocasión lo había capturado Pedro Marín, quien montó las redes en otro abrevadero cercano. El ave suele oírse de vez en cuando por la zona, por lo que se deduce que es bastante regular allí.
De las especies ya capturadas en la zona en otras ocasiones también han estado presentes el pinzón vulgar y el trepador azul (Sitta europaea), otra hermosa especie que no había tenido oportunidad de anillar ni de ver con anterioridad.
Pasamos ahora a los datos curiosos. El primero, y bastante temprano en acontecer, ha sido la captura de un zorzal charlo (Turdus viscivorus), un ave regular en la zona pero nada fácil de capturar, al menos en el bebedero. De hecho, ha sido una novedad para todos. Su tamaño es ligeramente superior al mirlo, lo que la convierte en la mayor ave que hemos capturado hoy.
El resto de aves interesantes han caído cuando hemos decidido montar unas redes en un pequeño claro situado a la vera del camino que llega al abrevadero. A tan sólo un par de metros y por el simple hecho de pasar del bosque de pinos a una pequeña zona herbácea con matorral, las especies que nos encontramos son totalmente distintas. Collalbas grises -con sus juveniles-, chochines, petirrojos y colirrojos tizones patrullaban esta zona más despejada. Curiosamente, ninguno de ellos ha sido capturado. Sin embargo, las redes nos han aportado sendos juveniles de escribano montesino (Emberiza cia), especie que se dejó capturar con relativa facilidad en la ocasión anterior, y de acentor común (Prunella modularis), otra novedad para mí. La nota que más nos ha llamado la atención ha sido la captura de dos verdecillos, que no esperábamos encontrar a tal altitud.
La lista de especies y sus cantidades es la siguiente:
- Pinzón vulgar (Fringilla coelebs) - 12
- Verderón serrano (Carduelis citrinella) - 13
- Zorzal charlo (Turdus viscivorus) - 1
- Carbonero garrapinos (Periparus ater) - 7
- Piquituerto común (Loxia curvirostra) - 18
- Herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus) - 2
- Reyezuelo listado (Regulus ignicapillus) - 1
- Verdecillo (Serinus serinus) - 2
- Escribano montesino (Emberiza cia) - 1
- Trepador azul (Sitta europaea) - 2
- Acentor común (Prunella modularis) – 1
Hemos estado acompañados unos instantes por las ovejas de un pastor que hace la ruta por la zona, quien ha comprendido perfectamente nuestro trabajo y ha mantenido a los animales a raya para que no se acercasen a las redes. También ha habido unos cuantos visitantes en el merendero, que tras pasearse un poco y comer, se han marchado sin ocasionar molestia alguna.
Como en todas las ocasiones, Teruel me deja más que satisfecho a todos los niveles, tanto por sus paisajes como por la oportunidad de observar y anillar aves nuevas. Me encuentro en el ecuador de la cantidad de ejemplares requerida para presentarse al examen de anillador, mil individuos con un máximo de cien por especie. Las 38 aves que he manejado hoy me dejan con 502 individuos anillados y con más tranquilidad de cara a la fecha en la que me gustaría presentarme al examen, a finales de año. No obstante, es seguro que con futuras subidas a Gúdar-Javalambre y el proyecto Calidris la cifra quedará cubierta.
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