Día y noche con el anillamiento
| Notas naturales - Grupo GOTUR - Anillamiento científico de aves |
La gente de GOTUR estamos que no paramos en estos días finales de agosto. Hemos empezado esta semana con tres jornadas de anillamiento en dos días, dos al atardecer y una al amanecer. No han sido, sin embargo, jornadas del programa Calidris, sino orientadas a la captura de paseriformes y otras pequeñas aves en zonas de vegetación palustre de l'Albufera.
Las especies que han destacado por encima de todo han sido las golondrinas comunes, con 50 ejemplares, y los carriceros comunes, con 44. Las lavanderas boyeras se han quedado atrás esta vez aunque con una nada despreciable veintena de ejemplares.
A destacar también la captura de cinco buitrones, cuatro de ellos en la misma jornada; no suele ser un ave que se deje capturar a pesar de su abundancia en el marjal. Los martines pescadores hicieron su acto de presencia representados por tres ejemplares que cayeron casi al mismo tiempo en la misma jornada.
Otras aves capturadas fueron los tres ejemplares de buscarla unicolor, ave que también se reproduce en l'Albufera; un gorrión molinero, una hembra todavía con restos de placa incubatriz; dos aviones zapadores juveniles en dos jornadas distintas al anochecer; y finalmente, otro carricerín común capturado en la jornada que hicimos el martes por la mañana.
En la jornada de ayer por la noche también pudimos capturar un par de chotacabras pardos, una hembra adulta y una juvenil. Es un ave bastante regular en zonas de marjal abierta cercanas al interior, sobre todo en los meses de agosto y septiembre.
Con estas jornadas llegamos a la conclusión de que el paso postnupcial de paserines todavía está algo flojo. No obstante, entre las lavanderas boyeras, casi todas juveniles, encontramos diferencias de tamaño y plumaje que nos hacen pensar que responden a distintas subespecies provenientes ya del resto de Europa, pero esto no se puede verificar a menos que se trate de aves adultas. Aún así, las hembras de todas las subespecies europeas tampoco se pueden diferenciar con claridad entre sí, con lo que estaríamos hablando de que, en esta especie, el único que ofrece garantías para diferenciarse de sus parientes es el macho adulto. Prueba de ello es el macho de la subespecie iberiae que capturamos con su muda parcial de verano completada.
En lo que a mí respecta, en estas jornadas he conseguido superar las mil aves anilladas y manipuladas que se piden como requisito para presentarse a la prueba oficial para obtener el permiso de anillador. Además, ya sólo me quedan dos jornadas para llegar a las cincuenta requeridas. Ya queda menos.
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