¡Volvió el bisbita de Richard!
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Parece que de vez en cuando, a las aves les da por crear situaciones que resultan hasta simpáticas. Y en el fondo, cuando se trata de casos como el de hoy, da alegría saber que algo nuevo puede estar ocurriendo.
Esta mañana a las nueve, Bosco Dies nos avisaba de que ya había avistado al primer bisbita de Richard (Anthus richardi) del otoño en el campo de golf de La Devesa del Saler, lugar donde el invierno pasado fueron observados varios ejemplares de manera ininterrumpida entre diciembre y marzo. La cita se convierte en la más temprana para l'Albufera, y se produce con un mes de antelación respecto a la primera cita que hubo el año pasado, 26 de noviembre en El Dosel, cuando vi a mi primer ejemplar.
Se me ha ocurrido, por probar, acercarme a la zona del Dosel en busca de la ansiada vuelta de estas aves a su localidad de invernada. Era un poco aventurado creer que allí también podría haber llegado algún ejemplar en la misma fecha. Tras una vuelta por el campo de siempre, no ha aparecido ningún indicio de su presencia, aunque sí de sus congéneres los bisbitas comunes. He bajado hasta la playa, donde tampoco parecía haber nada hasta que un grupo de correlimos tridáctilos ha pasado por mi lado volando sobre las olas y se han posado. De ellos hablaré al final de la entrada.
Disponiéndome a volver hacia el coche, he pensado en hacer fotos del paisaje del Dosel para acompañar un posible artículo sobre la zona para la sección “La región” de esta web, que tan descuidada tengo -prometo darle vida en breve- y al menos aprovechar la visita. Las dunas, los campos abandonados, los tarajes... de repente, se me ocurre meter la mano a través de una valla para fotografiar el contraste entre una de las huertas abandonadas y un invernadero... y ¡ahí está! Mi presencia asusta a un pájaro, con la voz que el bisbita de Richard emite al salir volando desde el suelo. Un sonido que todavía no se me ha olvidado desde las últimas veces que lo oí. No he podido evitar sonreír, pues me ha parecido simpática la coincidencia de llegadas a ambas zonas y, como llevaba esperando desde la primavera pasada, parece que el bisbita de Richard sigue acordándose del Dosel y ha vuelto un invierno más.
Y es que, seguramente, no se trate tan sólo de una cita en paso. Ya llevaba acercándome al Dosel algún que otro día desde finales de septiembre en busca de los bisbitas. Sin ir más lejos, hace sólo dos días estuve allí, y me encontré a tanta gente y coches aparcados que ni siquiera me di una vuelta por el campo, marchándome sin bajar del coche: quién sabe si ya estaba allí el ave, escondida entre la hierba, pues no parece asustarse hasta que no estamos encima de ella. Si han vuelto al mismo sitio, tanto en El Saler como en Cullera, es probable que estén empezando a aquerenciarse con dichos lugares. La presencia invernal del bisbita de Richard en España ha ido aumentando poco a poco, pasando de ser una rareza a retirársela de la lista en 2006, y no sería de extrañar que estas aves de la estepa asiática hayan establecido otro punto de invernada aquí, en las costas de l'Albufera.
Otro tema gracioso en lo que a coincidencias se refiere, es que el último día que vi a estas aves invernando en Cullera fue el 27 de abril (véase esta entrada), y han vuelto el 27 de octubre, seis meses exactos; aquel día, sólo conseguí una foto de un ejemplar en vuelo con las alas plegadas, como hoy. Aunque no será porque no he tenido más oportunidades: ha estado un buen rato parado sobre una valla, he llegado a localizarlo con el telescopio, y desmontando el objetivo para acoplar la cámara al catalejo, se ha asustado y se ha marchado. No importa, si se queda ya habrá tiempo de repetirlo.
Por su parte, los correlimos tridáctilos de los que hablaba al principio han aumentado en número, pasando de 6 a 16 los ejemplares presentes en la playa, buscando comida a base de carreras sobre la arena humedecida por las olas. Se trata ya de unos habituales en los meses no reproductores en las playas de esta zona de l'Albufera.
La interesante cita de hoy se suma también a la ya larga lista de datos que nos viene dando este paso postnupcial y entrada de individuos invernantes, y algo nos hace presagiar que tendremos también un invierno muy curioso. Recordemos que, a pesar de que las migraciones se detengan, las aves invernantes pueden seguir desplazándose distancias más o menos largas en zonas de clima más benigno, como es el caso de nuestra península. El invierno, lejos de ofrecer lo que su estampa sugiere, puede ser una época de lo más interesante.
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