Serretas grandes en Cullera: estrenando el año con una rareza
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Este invierno parece estar resultando muy interesante, y buena prueba de ello es el caso descrito en esta entrada. Si despedíamos 2010 con una rareza, la lavandera cetrina (Motacilla citreola) de Sueca, el 2011 ha empezado ya directamente con otra: un grupo de cinco serretas grandes (Mergus merganser) que fueron localizadas primero en la playa de Tavernes de la Valldigna y el lunes pasaron a ser vistas en la bahía de Cullera, en la playa de Cap Blanc y la Punta Negra.
Me dio el aviso Bosco Díes el lunes por la mañana, y aunque acudí todo lo deprisa que pude (el sitio me pilla a poco más de diez minutos de casa) las aves ya no estaban. El martes no me acerqué, pero supe que las aves habían sido vistas de nuevo. El miércoles volví, pero cometí el fallo de ir por la tarde, y de nuevo no estaban las aves. Posteriormente me enteraría que sí habían sido vistas esa mañana, así que el jueves era ya la ocasión definitiva.
Efectivamente, y por suerte, el jueves al amanecer me personaba en la playa y encontraba a las serretas grandes nadando apaciblemente a pocos metros de la orilla, junto a las rocas que conforman el Cabo de Cullera. Pude observarlas con toda tranquilidad e incluso me llevé una sorpresa extra: había seis aves, siendo la sexta de ellas una serreta mediana (Mergus serrator), especie fuera de la consideración de rareza nacional pero de la que suelen darse pocas citas al año (ninguna en 2010). Fue un buen premio de compensación por la perseverancia, y dos pájaros de un tiro (nunca mejor dicho) ya que ambas especies eran nuevas para mí.
El problema, sabiendo de mi afán por conseguir buenas imágenes de todo lo que veo, es que no pude sacar ninguna fotografía decente. El sol estaba saliendo justo de cara, y la curvatura de las playas apenas me dejaba margen para evitar el fuerte contraluz y la falta de contrastes que provoca este tipo de luz. Todo ello sumado a la poca luz que podía hacer entrar a la cámara y a que las serretas empezaron a nadar, sin prisas pero sin pausa, alejándose por la playa de Sant Antoni. El movimiento de las aves y el balanceo del mar, junto con las dificultades para mirar sin que el sol me deslumbrara, no me permitieron sacar ni una foto bien enfocada, ni bien encuadrada, ni con las aves en una posición correcta que muestre sus formas en todo su esplendor. Eso con las serretas grandes, pues la serreta mediana apenas pude fotografiar su silueta a contraluz y pronto emprendió el vuelo mar adentro, perdiéndose de vista.
Con tal premisa, he decidido volver hoy, incluso algo más pronto, para intentar relocalizar a las aves. No ha habido suerte, pues allí no había nada. He seguido su búsqueda por las escolleras hasta l'Estany (omitiendo las escolleras de la desembocadura del río) sin suerte. Puede que las aves ya hubieran emprendido su recorrido habitual -a juzgar por la total ausencia por las tardes y reaparición por las mañanas en el mismo sitio durante 4 días- o, por desgracia, que ya hayan decidido desplazarse hacia otras regiones en pos de continuar su invernada o emprender su regreso al norte. No obstante no puedo quejarme de la cita, pues disfruté de su observación durante un buen rato, con las aves muy tranquilas y juntas en todo momento. Aparte, no veo mejor manera de empezar el año que añadiendo más especies nuevas a mi lista, además del plus de tratarse de rarezas de las que se cuenta con muy pocas citas en nuestra región. Dejo como testimonio las fotos “menos malas” que pude obtener después de un procesado que las adecente un poco.
Actualización 15-01-2011: Parece ser que las aves sí permanecen en la zona, pues fueron observadas (y fotografiadas de manera excelente) por Toni Alcocer el mismo viernes 14 por la tarde, siendo de nuevo observadas hoy día 15. El lunes intentaré de nuevo su búsqueda si es posible.
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