El fangueo llega a l'Albufera norte: visita a Alfafar
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La gran mayoría de arrozales ubicados en la Ribera Baixa están, a día de hoy, fangueados y desecados. Tan sólo zonas muy al norte de los términos de Sollana (La Foia, La Travessa, Paredes, El Campot) y Sueca (Malta, Fangar, l'Estell), las más cercanas a la laguna, permanecen aún inundadas o en pleno fangueo. Es turno ahora para que los arrozales de l'Horta Sud, es decir, los pertenecientes a Valencia, Alfafar, Massanassa, Catarroja, Albal y Silla, empiecen a ser vaciados y fangueados. La unión de algunos factores, como la mayor cercanía a la laguna y al final del invierno, hacen que estas zonas reciban aves de manera más masiva que cuando se empiezan a fanguear los vedats de Cullera y Sueca, este año vaciados de manera muy rápida.
Actualmente son los marjales de Alfafar, concretamente los tancats que quedan en la apretada zona comprendida entre la laguna, el barranc del Poio y el bosque de la Devesa, los que están empezando a recibir aves conforme avanzan los trabajos de fangueo. Así, centenares de gaviotas, garzas y algunas limícolas empiezan a darse cita en este lugar a la vez que realizan su viaje de regreso hacia el norte, tomando el término de Alfafar como una gigantesca despensa en la que pasar unos días.
Entre las gaviotas, sólo tres especies presentes: reidora, patiamarilla y sombría. En días anteriores se habían observado la argéntea y la cáspica, dos especies raras de ver en l'Albufera (en especial la segunda, todavía catalogada como rareza), pero no ha habido suerte hoy. En estos momentos parece que las grandes gaviotas son menos esquivas, y se dejaban ver sin problema deteniéndome al borde de los campos, cosa imposible de hacer en invierno. Es un buen ejercicio para diferenciar las distintas edades de las sombrías y patiamarillas ya que en este punto coinciden las dos especies y tenemos ejemplares con todos los plumajes (excepto, obviamente, el de juvenil). Eso sí, no he encontrado ni una sóla sombría con anilla de lectura a distancia. También se observaba entre las gaviotas algún que otro fumarel cariblanco (Chlidonias hybrida) buscando comida sobre la superficie encharcada de algunos campos.
Las limícolas estaban representadas, en principio, sólo por tres especies, las típicas de esta época: los combatientes (Philomachus pugnax), que posiblemente no llegasen a las 100 aves, y las agujas colinegras (Limosa limosa), con cerca de 1.000 efectivos repartidos por los tancats del Revisanxo, Modernista y El Fòrum. A pesar de que mostraban ya algunas plumas anaranjadas, ninguna de las aves mostraba una librea nupcial completa, algo que todavía tardarán unas semanas en alcanzar. En esta época son las limícolas más abundantes, sustituyendo a los grandes bandos de avefrías, de las cuales aún quedaba cerca de un centenar de ejemplares por la zona. Eso sí, el paso de las agujas será más efímero y durará lo que dure el fangueo, viéndolas a partir de entonces de manera esporádica en algún campo encharcado durante la primavera. Volverán en junio, de manera igualmente regular aunque en concentraciones menos numerosas.
Entre las zancudas de mayor talla, cabe destacar la gran presencia de moritos (Plegadis falcinellus) que a lo largo de este invierno, y desde hace casi un año, se muestran cada vez más abundantes en l'Albufera, donde parece que empiezan a aquerenciarse en la época postreproductora y donde además volvieron a criar este pasado verano. Unos 200 ejemplares se encuentran ahora mismo en Alfafar y algunos de ellos han pasado, a lo visto, todo el invierno en zonas cercanas a la laguna. Muchas de las aves proceden, según dejan ver sus anillas de lectura, de Doñana, el Delta de l'Ebre y la Camarga francesa. No han dejado de sucederse las citas multitudinarias desde enero de 2010, signo que seguramente demuestra la buena salud de las poblaciones actuales de esta especie en el suroeste de Europa.
También las garzas reales, mostrando ya su librea reproductora, se acumulan a cientos en las grandes acequias de Alfafar que desembocan en l'Albufera. Parecen mostrarse algo menos tímidas ya que me han dejado pararme a su lado en distintas ocasiones y obtener algunas fotos, que a pesar de ser un ave muy vista, no siempre se deja retratar con tanta facilidad. Se ha echado de menos alguna cigüeña blanca (Ciconia ciconia) que sí observé, en cambio, el pasado día 14 en La Bassa Rasa, en Cullera. El ejemplar estaba posado al anochecer en un arrozal seco y salió volando las dos veces que me detuve a observarlo mejor, así que no hubo imagen testimonial.
Faltaban en cambio los paseriformes en esta zona, acostumbrado a los enormes bandos de lavanderas, bisbitas y pinzones vistos estos últimos días en los arrozales de Cullera. Sólo en un campo lleno de rastrojos se encontraba un bando más o menos numeroso de escribanos palustres (Emberiza schoeniclus), cuyos machos muestran ya la librea nupcial casi completa. Las otras pocas especies de aves que se dejaban ver eran los abundantísimos estorninos pintos y los cormoranes grandes, y algunas rapaces como el aguilucho lagunero y el ratonero.
A los trabajos de fangueo les queda ya menos de un mes, realizando su última etapa en los arrozales de Silla, Albal y Catarroja las dos primeras semanas de marzo. Será el aperitivo que tendremos previamente a la llegada de la primavera, y todavía una época muy atractiva en la que quedan muchas especies por ver y todavía puede aparecer alguna sorpresa. Coincidirán, además, con la llegada masiva de algunas paseriformes como las golondrinas, aviones zapadores y lavanderas boyeras. La recta final del invierno acaba de empezar.
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