Los primeros pasos de la primavera
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La primavera ha empezado de la misma manera que terminaba el invierno: con nubes y lluvia abundante durante varios días. Esto me ha impedido salir durante algunas jornadas hasta la llegada del fin de semana, y además ha vuelto a encharcar los campos de arroz que ya iban camino de quedarse totalmente secos.
El lunes hice una visita rápida a los alrededores del lago de l'Albufera, deteniéndome primero en la reserva del Racó de l'Olla, donde no había aún nada demasiado interesante, al menos en la laguna que queda abierta a la visita del público. Unas pocas cigüeñuelas y varias decenas de parejas de ánade real inmiscuidos en sus quehaceres nupciales eran lo poco que se podía divisar desde el observatorio. Desde arriba llegaban las llamadas de los charranes comunes (Sterna hirundo) y los charranes patinegros (Sterna sandvicensis), posiblemente situados en las lagunas más grandes de la zona de reserva integral, donde ya habían sido citados días atrás. De momento la zona visitable está algo floja todavía para quien quiera observar movimiento de aves.
En las estacas del mirador del Pujol había pocas aves también, la mayoría gaviotas de varias especies típicas de esta época, así como algunos charranes patinegros con la librea nupcial y unos pocos fumareles cariblancos (Chlidonias hybrida) todavía sin mostrar los colores de la época estival, esto es, el capirote negro, pico rojo y partes inferiores grisáceas. De vuelta a casa me detuve en el Mareny de Barraquetes, donde observé algunos bisbitas ribereños alpinos, mosquiteros comunes y lavanderas boyeras, así como una agachadiza alimentándose. Éstas todavía se dejan ver y oír en algunas zonas del marjal, aunque su marcha es inminente.
A partir de entonces la lluvia y las nubes estuvieron presentes durante unos días e hicieron difícil salir al campo, con lo que la próxima visita por l'Albufera la realicé ya el viernes, centrándome tan sólo en el marjal comprendido entre Sueca y El Perelló. En los filtros verdes del Tancat de l'Illa continuaban los centenares de gaviotas, mayoritariamente de Audouin, observadas en los días previos. Apenas se veían especies distintas por la zona, como algún chorlitejo chico y cormoranes grandes inmaduros, de los últimos que van quedando ya por el parque.
Cerca del Mareny de Barraquetes, en la partida de Els Bassals, fue donde ya me encontré con algo que me gustaba más. Gran parte de la zona permanecía inundada desde hace unas semanas, y los primeros grandes bandos de cigüeñuelas que empiezan a repartirse por el parque estaban presentes, con unas 60-80 aves por toda la zona. Junto a ellas, las tres especies de archibebe más típicas: el común (Tringa totanus), el más abundante con unos 15 ejemplares; el claro (Tringa nebularia) con unos 8 individuos; y el oscuro (Tringa erythropus), con 9 individuos, todavía todos ellos con la librea invernal. Les acompañaba en la zona también su pariente menor el andarríos grande (Tringa ochropus), especie cada vez más regular y que seguirá en paso hasta fechas tan lejanas como junio, empezando ya al mes siguiente a verse a los primeros individuos realizando la migración post-reproductora.
Sólo cinco correlimos comunes (Calidris alpina), todos ellos con el gris plumaje invernal acababan de completar la lista de limícolas escolopácidas presentes en la zona. En uno de los campos más inundados nadaban una pareja de cercetas comunes (Anas crecca) junto a dos parejas de cerceta carretona (Anas querquedula), con los imponentes machos mostrando la librea nupcial.; en estos últimos cuatro años saliendo al campo todavía no había logrado observar hasta hoy al macho de esta especie, por fin lo consigo. En la zona se encontraban también unas nueve pagazas piconegras (Gelochelidon nilotica), otra ave típica de nuestra zona que desaparece durante el invierno, siendo la de hoy la primera ocasión en la que me las encuentro este año.
El final de la tarde del viernes lo dedicamos al anillamiento en la reserva del Tancat de La Ratlla, en Silla, y volveríamos hoy sábado, en dos jornadas que han contado con más de 400 aves capturadas, la mayoría golondrinas y aviones zapadores. Hoy, de camino, me ha llamado la atención enormemente una huerta de alcachofas situada entre arrozales en La Palmera (Sollana) donde ya he observado otros años algún que otro pájaro interesante. Nada más pasar han empezado a salir pájaros marrones y de buen tamaño emitiendo unos gorjeos cortos. Se trataba de trigueros (Miliaria calandra), un clásico de esta época y que hoy me han sorprendido bastante por su número: más de doce ejemplares cantaban y se movían aquí y allá en la huerta. Junto a ellos se encontraban los habituales del lugar, como las cogujadas comunes (Galerida cristata) y las lavanderas boyeras (Motacilla flava), estas últimas como siempre representadas por individuos de la subespecie iberiae y otros mostrando caracteres intermedios entre ésta y la cinereocapilla.
Finalmente, el sábado ha terminado con la ya mencionada jornada de anillamiento en La Ratlla, vigilados constantemente desde el aire por los aguiluchos laguneros y otras aves del lugar. En la zona inundable de la reserva, una garceta grande (Casmerodius albus) inmadura ha estado presente los dos días. También durante los dos días hemos escuchado a los pájaros moscones (Remiz pendulinus), y hoy hemos podido observar con claridad a un macho sobre el carrizo.
No hay duda de que esto ya ha empezado a ponerse interesante, y a partir de los próximos días cada salida al campo puede ser una fuente de sorpresas y satisfacciones ornitológicas. La primavera inaugura una nueva temporada más de colores y sonidos.
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