El esperado regreso de los vencejos pálidos
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Llevaba desde el inicio de la primavera esperando volver a verlos. Me asomaba al balcón a ver si veía sus siluetas u oía sus gritos, pero todavía nada. Y al final, tampoco han tardado tanto: ya están aquí de nuevo los vencejos pálidos (Apus pallidus), con una diferencia de apenas tres días respecto al año pasado. Observé a uno desde el balcón ayer miércoles cuando ya casi había anochecido, y no sé si es que los otros ejemplares no habían llegado todavía o por el contrario acababan de retirarse a dormir, pero al subir a la terraza ya no vi ninguno más. En cambio, esta mañana ya bastante después del amanecer, sobre las nueve, he visto a tres individuos volando a la altura del edificio donde anidan.
Entonces sí, esta tarde ya tocaba subirse a la terraza a última hora de la tarde a echarles un vistazo a los recién llegados del África subsahariana. Allí estaban, en principio sólo seis ejemplares, persiguiéndose animadamente en un radio de cerca de un kilómetro, volviendo siempre a reagruparse sobre el edificio que alberga su colonia. Presumiblemente deberían de llegar más, pues el año pasado solían ser de ocho a diez aves volando constantemente. Me quedé con un dato algo incierto, y es que parece que algunas parejas volaban y se introducían en la azotea de otros dos edificios, uno de tres plantas en mi calle y otro de cuatro tres calles más atrás. Sería interesante ver cuántos edificios más están colonizados por las aves.
La llegada y asentamiento de esta especie de vencejos en nuestra región se produce, por norma general, antes que la de su pariente el vencejo común (Apus apus), que llegará no demasiado tarde, los primeros días de abril. Esta mañana desde Cullera no he divisado a ningún vencejo todavía; en esta ciudad se juntan las dos especies, aunque ignoro dónde y cuán separadas están sus colonias. Al que si he visto, volviendo como en los viejos tiempos, es al macho de roquero solitario (Monticola solitarius) volando y cantando entre las antenas de los edificios de las calles más cercanas a la falda de la montaña. Esto es la primavera.
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