Irrupción de bisbita gorgirrojo en l'Albufera
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El pasado jueves a mediodía fui avisado por Bosco Dies de que la llegada de los bisbitas gorgirrojos (Anthus cervinus) a l'Albufera, como todos los años, se había producido. Lo realmente sorprendente era la cantidad de individuos que había podido contar: cinco. Una cita sin precedentes en el Parc Natural, donde por norma general se observan uno o dos ejemplares de este bisbita en cada cita que se produce, si bien pueden observarse varios individuos a lo largo de cada primavera.
Llegué al lugar concretado, los arrozales baldíos de la Finca de Marco, tan pronto como pude. En la primera pasada no encontré a ningún pájaro, y poco después el encargado de la finca vino a ver qué estaba haciendo (lógico, al ver un coche aparcado y alguien dentro del campo) y tras recordarme que se trataba de una propiedad privada y tener una conversación sobre diversos temas del marjal (que darían para toda una entrada de reflexión), me dejó que siguiese a lo mío. Me puse las botas de agua para poder recorrer mejor el fangoso terreno y no tardé en detectar a las aves.
Primero dos, luego tres, y así hasta llegar a seis bisbitas gorgirrojos, a los que seguía un bisbita común. Con esas siete aves en el aire, otro gorgirrojo más salía volando a mi derecha. ¡Siete! Siete ejemplares de esta regular pero escasa especie migratoria. Con la emoción de tener a tantos ejemplares volando en frente, ya no reparé ni en si seguían saliendo más, por lo que la cifra segura fue de siete, pero no descarto que hubiese incluso más. Su característica voz salía de entre la vegetación y cada ave la emitía al salir volando, sirviendo de perfecto identificador de la especie.
La situación me impidió hacer alguna foto decente, pero alguna que otra imagen pude capturar de las aves en vuelo, que salían volando realmente cerca de mí (el día que tenga un objetivo más largo, estabilizado y con un autofoco que me ayude de verdad respiraré tranquilo). El potente sol de a media tarde tampoco ayudaba demasiado. En un campo fangoso con restos de vegetación seca es complicado encontrar al ave con unos simples prismáticos o catalejo si no da la casualidad que se acercan a un trozo despejado, que este campo en concreto sí poseía.
El viernes fueron de nuevo vistos varios gorgirrojos en Sueca, pero luego, con motivo de una sesión de anillamiento que realizamos en La Ratlla, pudimos detectar más ejemplares de la especie. Dentro de las parcelas de la reserva volvió a alertarnos la voz del pájaro, que salió volando en varias ocasiones; bien pudo tratarse de uno, dos o hasta más individuos distintos, dado la imposibilidad de ver a las aves detenidamente. La presencia en la reserva de Silla se solapó con la de otro enigmático visitante de l'Albufera, tanto o más escaso a pesar de su regularidad: el archibebe fino (Tringa stagnatilis), con dos ejemplares alimentándose en la esquina de una de las parcelas.
Todo no iba a terminar ahí, y de nuevo en la jornada de anillamiento realizada en Silla el sábado por la mañana fuimos sorprendidos por la voz del ave, que acto seguido era observada volando a poca distancia. Resulta imposible saber si todos estos ejemplares proceden de la disgregación del bando detectado en Sueca el jueves o son aves distintas, con lo que podríamos estar hablando quizá de más de diez aves en todo el parque a lo largo de apenas tres días.
La presencia de esta especie será sin duda un motivo más para seguir afinando la vista y el oído en estos días primaverales en los que las aves viajan a un ritmo frenético hacia sus cuarteles de cría.
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