Un visitante de ultramar
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Actualización (20-6-2011): Hoy he observado dos individuos de esta especie de nuevo en el Cap de Cullera, y he obtenido alguna foto mejor, por lo que las añado a la entrada para darle más contenido. Uno de los ejemplares presentaba signos de haber sido dañado a causa de algún aparejo de pesca, pues llevaba un sedal enganchado entre sus alas (aunque podía volar, como ha demostrado al asustarse) y le faltaba la punta ganchuda de su pico, adaptación para la pesca cuya ausencia posiblemente le pase factura. El segundo ejemplar estaba en perfecto estado y se encontraba pescando entre las rocas cuando he llegado, para posarse posteriormente sobre una peña, permitiéndome sacar unas fotos aceptables.
Cerca del verano, la observación de aves marítimas en el litoral suele limitarse a las especies que crían muy cerca de nuestras costas. Así, es del todo común encontrarse a los charranes patinegros recorriendo la costa arriba y abajo de confín a confín entre la Devesa y la playa del Brosquil. Los charranes comunes, más prácticos, pescan mayoritariamente en las costas más cercanas a su colonia de cría ubicada en el Racó de l'Olla. Especies de gaviotas como la patiamarilla, la reidora y la de Audouin también resultan frecuentes.
El ave que he observado hoy en el Cap de Cullera tiene sus colonias de cría relativamente lejos: se trata del cormorán moñudo de la subespecie mediterránea (Phalacrocorax aristotelis desmarestii). Según censos de 2006-2007, la colonias más cercanas (aproximadamente 25 parejas) se encuentran en Illes Columbretes, varios kilómetros mar adentro en dirección noreste. En zonas de la Marina de Alicante también anidan parejas dispersas. Más allá, deberíamos buscarlos en las Baleares, donde cuentan con poblaciones más numerosas.
El ejemplar de hoy era un ave inmadura, con lo cual es de suponer que pasará un tiempo hasta que pueda reproducirse; mientras tanto, navegará por la costa mediterránea en busca de alimento. Las observaciones de esta especie en el Cap de Cullera, donde se ubica el faro, son bastante regulares aunque la cantidad de individuos es muy baja. Junio es, además, el mes con mayor frecuencia de observaciones de inmaduros en nuestras costas. A mí me ha parecido un buen hallazgo, pues es la primera vez que consigo ver a la especie.
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