Rapaces de otoño
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El paso postnupcial otoñal suele ser una buena época para observar rapaces sobre nuestras tierras. Muchas de las que podremos ver en paso, además, empezarán a asentarse en nuestra región para pasar el invierno. Así, especies como el aguilucho lagunero (Circus aeruginosus), el ratonero común (Buteo buteo), el águila calzada (Aquila pennata), el esmerejón (Falco columbarius) y, en menor medida, algún halcón peregrino (Falco peregrinus) y ocasionalmente algún aguilucho pálido (Circus cyaneus) pasarán los meses fríos con nosotros. Con ellos estará la población local de cernícalo vulgar (Falco tinnunculus), a la que se suman individuos invernantes.
Durante el paso, bastante prolongado, también podremos encontrarnos con otras especies. Así, esta mañana he vuelto a observar un águila pescadora (Pandion haliaetus): en esta ocasión, en los marjales del sur del Xúquer, concretamente en la partida del Peirat, en Cullera. En esta zona es bastante frecuente observar rapaces posadas en las torres eléctricas entre otoño y primavera, pero es la primera vez que veo al águila pescadora aquí. Hemos observado en bastantes ocasiones a la especie en el Tancat de Milia, el cercano Zacarés y las inmediaciones del Portet de Sollana: dos aves el 3 de septiembre, otro el 25 del mismo mes y uno más el pasado 15 de octubre. El de esta mañana era un ejemplar de primer invierno y parece ser que llevaba una anilla metálica en la pata derecha.
Por lo demás, en esta zona de marjal de Cullera ya pueden empezar a observarse las aves típicas del invierno. Por ejemplo, he encontrado ya dos ratoneros, varios cernícalos y un par de águilas calzadas, una de morfo claro y otra de morfo oscuro, cicleando en el extremo sur del marjal, cerca de los montes de Tavernes de la Valldigna. A las águilas calzadas las llevo viendo desde hace unas tres semanas, casi siempre durante mi estancia en el Tancat de Milia; la última vez, el pasado sábado, una de ellas era acosada por un cernícalo, algo que suelo observar también cuando estas pequeñas águilas se acercan por El Cabeçol, en Cullera.
Al esmerejón también lo he observado ya en dos ocasiones: la primera el 26 de septiembre, cuando vi fugazmente a un ejemplar que salió volando en una de las pequeñas estribaciones montañosas que existen en la partida de la Bassa Rasa (Cullera); el segundo, también en l'Albufera, lo observamos sobrevolando el Tancat de Milia el día 8 de este mes.
Los aguiluchos laguneros, como es habitual, son los primeros en llegar y tener una presencia regular durante varios meses. Empiezan a verse en agosto y para estas fechas ya se encuentran merodeando las zonas inundadas en busca de carroña o aves debilitadas, su sustento. Hacen pues un importantísimo papel limpiando restos animales a gran escala, algo que no ocurre durante los meses en los que están ausentes (mayo-agosto, aunque alguno se puede ver), en los que sólo los insectos, microorganismos y algún animal de mayor tamaño como las ratas o los cangrejos americanos (Procambarus clarkii) limpian de restos animales l'Albufera y otras zonas húmedas. Otras aves como las gaviotas patiamarillas y sombrías también contribuyen a la eliminación de restos animales.
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