La tercera llegada del bisbita de Richard
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Ya llevaba unos días visitando con frecuencia la zona del Mareny de Sant Llorenç donde todos los años vienen a pasar el invierno los bisbitas de Richard, esperando encontrar a alguna de estas aves. En 2009 la observé a finales de noviembre, y en 2010, a finales de octubre. Por tanto, era de esperar que la llegada se produjese tan pronto como el tiempo mejorase un poco, y así ha sido: hoy ya me he encontrado con un ejemplar, que supone la tercera llegada otoñal consecutiva a Cullera.
No es la primera cita otoñal en el entorno de l'Albufera, pues el pasado día 4 ya fue observada una por Toni Alcocer en el Tancat de Milia. Al día siguiente estuvimos allí anillando y el ave no pudo ser relocalizada, aunque hay que señalar que ni solemos recorrer toda la reserva (que es bastante grande) durante nuestras jornadas, ni el viento que hacía aquel día debía incitar mucho a aves tan terrestres como estas a levantarse. No obstante, habrá que estar atentos por si sigue presente, pues la zona no está nada mal para albergar a estas aves; también pudo tratarse tan solo de un ejemplar en paso. Aparte, es de suponer que las aves no tardarán en aparecer en el campo de golf de La Devesa, otro lugar de invernada habitual de estos últimos años.
El ave de hoy era la única de su especie, aunque se asociaba con bisbitas comunes que había en la zona de vez en cuando. Hubiera dado por ausente al ave de no ser porque me he acercado, dunas abajo, a contar un grupo de chorlitejos patinegros que comía en la playa, cuando de repente han salido volando de entre la vegetación dos bisbitas comunes. Al parecer han alertado al bisbita de Richard, que ha volado a su vez desde otro punto. He seguido al ave con la vista y me he acercado al punto donde se había posado, para confirmar con seguridad su identidad, y así ha sido. Además, es una especie que se delata con facilidad, pues siempre que sale volando del suelo emite su inconfudible reclamo. Como siempre suele pasar, los primeros días tras su llegada se muestran algo más nerviosos, aunque antes de irme he podido verlo posado en el suelo desde no muy lejos.
Ahora se abren unos cuantos interrogantes: ¿vienen para quedarse de nuevo o están de paso? En caso de permanecer, ¿son las mismas aves de todos los años? Hay que recordar que en 2010 anillamos dos ejemplares: una hembra de primer invierno en enero (correspondiente a la temporada 2009-2010) y un macho adulto en noviembre (correspondiente a la siguiente invernada). El máximo de aves en la zona fueron tres, en enero de 2010, y la tónica habitual suele consistir en observar un ejemplar solitario durante las primeras semanas para posteriormente pasar a ser dos las aves que permanecen juntas en la zona hasta abril. Este año, de capturarse de nuevo algún ejemplar, podría darse el caso de que recuperásemos alguno de los pájaros marcados el año pasado, lo que sin duda supondría un hito. La emoción está servida.
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