Impulsos primaverales
| Notas naturales - Notas naturales |
Llevamos una semana exacta de primavera -tomando la referencia astronómica, empezó el día 20 a las 18:32- y las evidencias son claras en lo que respecta a las aves. Aunque todavía tengamos entre nosotros a varias especies invernantes (aguiluchos laguneros, busardos ratoneros, correlimos tridáctilos, gaviotas sombrías, etc.) el paso prenupcial de la mayoría de especies de pequeños paseriformes y de limícolas está en plena actividad. Obviamente no todas las especies coinciden en fechas. Por ejemplo, el grueso de aguja colinegra ya ha pasado, y los bandos de más de 1.500 ejemplares no volverán a observarse hasta febrero del año que viene, ya que en el paso postnupcial el ave se desplaza de una manera más moderada -pero igualmente regular- con grupos que rara vez superan los cien ejemplares. Sin embargo, sus parientes los archibebes comunes todavía muestran cifras bajas, pues tienen su punto álgido a finales de abril y sobre todo en los primeros días de mayo, coincidiendo con la inundación de los campos de arroz para la siembra, y es en esta época cuando podremos contar totales superiores a las cien aves en los campos donde avanza el agua.
Otras limícolas como los andarríos chicos ya resultan más fáciles de observar, pues se posan en la caida de agua de los azudes en busca de comida. Sus parientes los andarríos bastardos se dejan ver tímidamente ya por alguna zona encharcada del marjal, y los andarríos grandes continúan su periplo por las acequias con bajo nivel de agua en los arrozales.
Las rapaces también empiezan a moverse. Sin ir más lejos, en una fecha tan temprana como el 2 de marzo ya observé a una culebrera europea cicleando sobre el Assut de Cullera. El año pasado no fue hasta mediados de abril cuando vi a mi primer ejemplar, posado sobre una torre eléctrica en pleno interior del marjal de Sueca. Entre otras aves, también pude observar hace pocos días a una gaviota enana de primer invierno, pero por desgracia huyó cuando me disponía a hacerle la foto de rigor.
Pero en estos momentos son sin duda los paseriformes quienes captan el foco de atención de los que salimos a observar aves. Aláudidos, hirundínidos, motacílidos y diversas especies de túrdidos y sílvidos están en pleno movimiento migratorio o al caer. También los vencejos, tanto comunes como pálidos y reales (que todavía no he tenido la suerte de observar) se dejan ver estos días. La pequeña colonia de cría de vencejos pálidos que hay justo en el edificio contiguo al que vivo ya se encuentra en la zona realizando vuelos y preparándose sin duda para la inminente puesta.
Son varias las especies de paseriformes migratorias que he ido encontrándome ya desde principios de este mes. Los bisbitas comunes y ribereños alpinos se presentan en todos aquellos campos de arroz que cuenten con pequeños charcos o simplemente tierra húmeda, algo a lo que han ayudado las recientes lluvias. Ambas especies pasan aquí el invierno en cifras de moderadas a abundantes, y en esta época se les suman los ejemplares que han escogido un emplazamiento más al sur para pasar el invierno. Asimismo, hace ya cuatro semanas observé fugazmente un bisbita campestre, que se detuvo apenas unos minutos en la caída de agua del Assut de Cullera y que desgraciadamente huyó antes de que me diese tiempo a montar el "kit digiscopero" para echarle una foto. Sus parientes de la lejana estepa asiática, los bisbitas de Richard que han invernado en la costa de l'Albufera un número insólito este año (un mínimo de seis ejemplares) siguen todavía aquí. A ellos les dedicaré una entrada, porque la verdad es que el caso ha sido muy especial.
Las golondrinas y aviones también están aquí y en muchos pueblos del alrededor ya llevan varios días recorriendo sus rutas habituales, generalmente alrededor de sus nidos. Hace unas semanas pude observar dos ejemplares de golondrina dáurica, uno en el Assut de Cullera y otro en el de Sueca. Se encontraban mezcladas entre golondrinas comunes y era la primera vez que tenía la oportunidad de observar a la especie. Como también lo ha sido esta mañana cuando he podido observar por primera vez a la terrera común, un aláudido que destaca por lo clarito de su plumaje (tenía vistas a la alondra, la cogujada común y la alondra de Dupont y son mucho más moteadas y apagadas). Junto a las terreras -3 ejemplares en total- un buen montón de bisbitas y lavanderas boyeras, de las que podemos observar hasta 5 subespecies en nuestra región; entre ellas, la flavissima, con la cabeza amarillenta y sin nada de gris, que también he podido ver hoy por primera vez y que llama bastante la atención entre sus parientes.
Poco más que añadir: también he visto ya a la primera collalba gris, en los marjales de Cullera al sur del Xúquer, y continúo viendo lavanderas cascadeñas, un ave invernante en nuestra región y que seguramente se encuentre también en paso ahora y con la cual tengo un pequeño reto personal, pues no he podido todavía hacerle fotos y se van a marchar en breve, si no lo han hecho ya...
Siguen presentes también los zorzales comunes en zonas de huerta, así como algunos colirrojos tizones, muchas urracas -que, al parecer, ya se van quedando aquí- y otros tantos pajarillos que vienen de África y no se detendrán hasta sus cuarteles de cría en el centro y norte de Europa. Otra especie de córvido, la grajilla común, nos ha estado visitando en grandes grupos durante el invierno como es habitual, y todavía varios ejemplares permanecen, desde hace varias semanas, en la zona de huerta entre el cementerio de Sueca y la nueva autovía.
Ya no queda más que esperar a abril, y en especial tengo ganas de poder fotografiar en condiciones al macho de tarabilla norteña y, esperemos, al hermoso bisbita gorgirrojo, un migrante bastante escaso y que puede ser muy difícil de detectar si no se está en el momento preciso.
Son varias las especies de paseriformes migratorias que he ido encontrándome ya desde principios de este mes. Los bisbitas comunes y ribereños alpinos se presentan en todos aquellos campos de arroz que cuenten con pequeños charcos o simplemente tierra húmeda, algo a lo que han ayudado las recientes lluvias. Ambas especies pasan aquí el invierno en cifras de moderadas a abundantes, y en esta época se les suman los ejemplares que han escogido un emplazamiento más al sur para pasar el invierno. Asimismo, hace ya cuatro semanas observé fugazmente un bisbita campestre, que se detuvo apenas unos minutos en la caída de agua del Assut de Cullera y que desgraciadamente huyó antes de que me diese tiempo a montar el "kit digiscopero" para echarle una foto. Sus parientes de la lejana estepa asiática, los bisbitas de Richard que han invernado en la costa de l'Albufera un número insólito este año (un mínimo de seis ejemplares) siguen todavía aquí. A ellos les dedicaré una entrada, porque la verdad es que el caso ha sido muy especial.
| < Prev | Próximo > |
|---|










