Bassa de Sant Llorenç
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La Bassa de Sant Llorenç es, sin ninguna duda, uno de los enclaves más emblemáticos de l'Albufera pero, a su vez, uno de los más abandonados, desconocidos y poco tomados en consideración de todo el parque.
Se trata de una laguna que actualmente apenas ocupa 8 hanegadas (unas 0,33 ha) y que se formó posiblemente de la misma manera que el lago de l'Albufera, al delimitarse la actual restinga arenosa comprendida entre las desembocaduras del Turia y el Xúquer. Se alimenta de aguas subterráneas, al igual que otros ullals del parque, aunque el tamaño de esta laguna supera con creces al de las charcas formadas por otros manantiales.
Se encuentra ubicada en una extensión llana entre los montes de El Cabeçol y Les Raboses, en Cullera. La superficie de agua se encuentra rodeada por gran cantidad de plantas palustres, predominando el carrizo, junto con otras habituales como las eneas, los juncos y las cañas. El problema, y de ahí su situación de abandono, es que esta llanura está rodeada de terrenos privados, fincas en su mayoría dedicadas al cultivo de naranjos. Alrededor de estos terrenos hay dos caminos: el Camí del Primer Collao, al sureste de la laguna y a cierta altura, ya que discurre por la falda de la Serra de Les Raboses, y el Camí del Segon Collao, situado al noroeste del terreno y a los pies de El Cabeçol, al cual se accede desde esta ruta.
No existe, sin embargo, ningún acceso que nos permita acercarnos a la balsa. El único de los caminos entre naranjos que permitía el acercamiento hasta la orilla sureste de la laguna está actualmente cerrado por una cadena. Por lo demás, resulta imposible entrar al espacio ocupado por el humedal, dado que la anchura de la mata de vegetación que rodea a la balsa tiene en algunas zonas unos 120 metros de recorrido. Desde el Camí del Segon Collao, el área de la Bassa de Sant Llorenç se nos cierra con algunos muros, árboles y terrenos privados que aparentemente están abandonados. Por tanto, nuestra única y pobre opción consistirá en subirnos al Cabeçol y observar la superficie de la laguna con telescopio, resultando en ocasiones insuficiente debido a la gran distancia existente.
Es común que con la entrada de frentes fríos durante el invierno, gran parte de la vegetación palustre que rodea la laguna quede con su partes aéreas desecadas, rebrotando posteriormente en condiciones más benignas y tiñendo de nuevo de verde el entorno de la Bassa de Sant Llorenç. No hay árboles en la zona más allá de algunos cipreses empleados antiguamente como cobertura en los márgenes de las huertas.
De la avifauna nidificante poco se puede deducir más allá de las aves que se dejan ver y escuchar con claridad desde los alrededores de la laguna, debido a la falta de censos en la zona a causa del mal acceso a la misma, aunque deben ser muy pocas las aves que críen en este enclave. Presentes todo el año están el ánade real (Anas platyrhynchos), la polla de agua (Gallinula chloropus) y el esquivo rascón (Rallus aquaticus). El buitrón (Cisticola juncidis) y el carricero común (Acrocephalus scirpaceus) son algunas de las pocas paseriformes que ocupan el área de vegetación palustre, faltando otras especies que sí se presentan en ullals, el Estany de la Plana, la laguna de l'Albufera o el cercano Estany de Cullera.
Otras muchas aves, estivales e invernantes, se presentan habitualmente en la laguna. Todas las especies de garzas de l'Albufera pueden verse aquí de vez en cuando, incluso la menos regular garceta grande (Casmerodius albus) en invierno. También en invierno resulta corriente la presencia de cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo) y en los últimos años unas cuantas decenas de cercetas comunes (Anas crecca) ocupan la laguna durante los meses de diciembre a febrero. Es de supone que otras anátidas puedan presentarse también en la zona durante este periodo.
Los aguiluchos laguneros occidentales (Circus aeruginosus) sobrevuelan la atractiva extensión de carrizal de la zona en invierno, y ocasionalmente los escribanos palustres (Emberiza schoeniclus) la utilizan para dormir. Los aviones roqueros (Ptyonoprogne rupestris) tienen en esta zona uno de los mayores lugares invernales de reunión del parque; sus parientes las golondrinas comunes (Hirundo rustica) y aviones comunes (Delichon urbicum) se reúnen a decenas sobre la superficie de la laguna en busca de insectos durante la primavera y el verano, y durante sus pasos migratorios, también es posible observar al avión zapador (Riparia riparia). En primavera de 2010 se observaron también algunas golondrinas dáuricas (Cecropis daurica) que podrían haberse reproducido en la zona, lo que la convertiría en un un punto ideal para observar a las cinco especies de golondrinas que habitan en Europa.
También algunas rapaces pueden observarse de vez en cuando sobrevolando las cercanías de la laguna, como el busardo ratonero (Buteo buteo) o el águila calzada (Aquila pennata), ambas especies mayoritariamente en invierno. Los cernícalos vulgares (Falco tinnunculus), reproductores en los montes que rodean la zona, también suelen aventurarse en ésta. De noche, los mochuelos (Athene noctua) y posiblemente también la lechuza común (Tyto alba) tomen el relevo en el nicho de los cazadores alados.
Igualmente, distintas especies de gaviotas, en especial las reidoras (Chroicocephalus ridibundus), patiamarillas (Larus michahellis) y sombrías (Larus fuscus) suelen posarse en la laguna ocasionalmente. Abundantes especies de paseriformes insectívoros se mueven también por este paraje, provenientes en su mayoría de los montes cercanos. Últimamente también las urracas (Pica pica) se dejan ver y oír por el lugar durante todo el año, lo cual no descartaría que hayan empezado también a reproducirse aquí.
Las primeras tiradas populares realizadas fuera del entorno de la laguna de l'Albufera se celebraron precisamente aquí, en la Bassa de Sant Llorenç, a partir de la década de 1830, y fue posteriormente cuando fueron imitadas en otras poblaciones del entorno de l'Albufera. La cacería se centraba en las fochas (Fulica atra), especie que actualmente parece haber desaparecido del lugar. A día de hoy, la laguna y su entorno están declaradas zona de reserva integral, por lo que la caza está totalmente prohibida en toda esta zona del parque natural.
El futuro de la Bassa de Sant Llorenç sigue, hoy por hoy, sin esclarecer. La protección de la zona posiblemente garantice su conservación tal y como se encuentra actualmente, pero se desconoce si el parque natural tiene algún proyecto que aproveche este valioso enclave y lo abra al público, tanto con fines científicos como ecoturísticos.
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